Pre Halloween 🎃
Ayer se nos fue un poco la mano con la improvisación. La idea original era solo pedir unas pizzas y ver alguna película de terror para no dejar pasar la fecha, pero terminamos convirtiendo la casa en un intento de pasaje del terror bastante cuestionable. Salió todo del trastero a última hora.

Entre guirnaldas a medio deshilachar y luces que parpadeaban más por mal contacto que por efecto dramático, colgué en la puerta del pasillo a la protagonista de la noche: una bruja de tela morada con sombrero negro y una falda de plástico arrugada que llevaba guardada vete a saber cuántos años. La verdad es que de miedo daba poco; con esos dos dientes fuera, el flequillo naranja torcido y los ojos verdes mirando cada uno para un lado, parecía más bien que se había tomado dos copas de más antes de llegar a la fiesta.Aun así, la bruja terminó siendo la estrella de la velada.

Cada vez que alguien pasaba al baño o a la cocina, la falda de tiras de plástico sonaba con el roce y más de uno dio un pequeño salto pensando que algo le tocaba la espalda.La cena fue otro espectáculo.

Intentamos hacer una empanada con forma de calabaza que terminó pareciendo un accidente de tráfico y unos hojaldres con salchicha que supuestamente eran momias, pero que al salir del horno parecían cualquier cosa menos comida temática. Daba igual, la sangría de frutos rojos estaba buena y al final nos dieron las dos de la mañana hablando de cosas de fantasmas de cuando éramos pequeños, con la bruja morada presidiéndolo todo desde el marco de la puerta, guiñándonos un ojo (o al menos eso parecía con el doblez que tenía en el fieltro).

Fue una de esas noches tontas que no planeas mucho, donde nada sale perfecto pero precisamente por eso te terminas rriendo el doble. Hoy al recogerla para meterla otra vez en la caja, me dio hasta un poco de pena guardarla.
Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.

