🇪🇸 «La Bestia», el Premio Planeta y la Ética Literaria/Artículo Crítico (ESP-ENG)
📗 Saludos, amigos de #literatos. Con gusto les comparto un artículo través de las páginas de #ecency.
Una novela: «La Bestia».
Un Premio Literario: Planeta.
¿Una autora? No. Tres escritores que son una.

Siempre he oído decir que el Premio Planeta es uno de los más importantes de lengua hispana. También escuché que estaba arreglado. Y finalmente me encuentro con esta novela donde tres hombres —Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero— usan seudónimo de mujer, Carmen Mola, y ganan el premio gordo.
La bestia es un thriller histórico eficaz, bien documentado, pero frío. Le sobra oficio y le falta alma. El escándalo, al final, es más interesante que la novela.
Dicho esto, voy a ser justo.
La novela se sitúa en Madrid, en 1834. La ciudad arde por dos plagas simultáneas: el cólera, que mata a miles, y una bestia misteriosa que secuestra y descuartiza niñas pobres del Rastro y sus alrededores.
Un perro famélico juega con la cabeza de una niña bajo un aguacero. Una anciana grita: "La Bestia vendrá a por todos". Un torso con un brazo descoyuntado, un muñón que deja ver la blancura del hueso de la pelvis. No hay cortes limpios, todo es arrancado con violencia.
La lluvia ha lavado la sangre y apenas queda rastro del crimen, salvo ese cuerpo que parece una muñeca rota manchada de barro.
La atmósfera de esta novela está lograda. El Madrid miserable de casucas, barracas y tejares que se inundan cada vez que llueve tiene una presencia casi física.
Los autores documentaron bien la época: el cólera, las revueltas, el miedo atroz de una población que se agarra a supersticiones mientras los cadáveres se van acumulando.
Los tres son guionistas de televisión y se nota: las escenas están medidas, los cliffhangers aparecen donde deben, el ritmo no cae. Podría ser una serie de ocho capítulos en Netflix. Y quizá por eso mismo la novela no termina de respirar.
Porque falta eso que la técnica puede fabricar: el alma. Leo los fragmentos y veo a Lucía, a Tomás Aguirre, al doctor Albán, pero no los siento. Las descripciones son precisas pero no hay más allá. La violencia es gráfica pero no conmueve. Hay páginas enteras que funcionan como un mecanismo de relojería, y precisamente ese engranaje perfecto es el problema: no hay un segundo en que la máquina se detenga, no hay un agujero por donde se cuele lo inesperado, lo torpe, es decir, lo humano.
Tres hombres escribiendo con nombre de mujer para vender más, para que el mercado piense que detrás hay una autora de thrillers duros. No sé, no me va. Los escritores no están para engañar al público.
Lo que estos tres hicieron no es ilegal, claro. Es marketing. Pero cuando el premio se presenta como un gran reconocimiento a la literatura en español, y resulta que el jurado —Blecua, Eslava Galán, Gimferrer, Carmen Posadas, todos ellos— sabía o no sabía, da igual, el gesto deja un regusto amargo.
Sobre todo porque La bestia habla de niñas asesinadas, de cuerpos despedazados, de la violencia contra las más vulnerables. Y sus autores, tres padres de familia, deciden firmar como una mujer muerta (Carmen Mola era un personaje inventado, una tal Carmen que supuestamente escribía desde el anonimato porque era profesora y no quería problemas).
El marketing se comió a la ética. Y la literatura quedó en medio.

¿Es mala La bestia? No. Es competente. Es eficaz. Se lee en un fin de semana si uno no es demasiado exigente. Pero no es memorable.
Y cuando el Premio Planeta —ese que siempre oí decir que era uno de los más importantes de lengua hispana— premia con alrededor de un millón de euros una novela de tres guionistas que se inventan una escritora para engañar al público, algo se cuaja, como decía mi abuela frente al fogón de leña moviendo la mermelada de guayaba.
El escándalo, insisto, es mejor que la ficción de esta novela. Y eso para mí, es vergonzoso.
Composición Gráfica de Portada en Banner Maker.
© Marabuzal, 2026. Contenido Original. Todos los derechos reservados.

📗 Greetings, fellow #literaryfans. I'm happy to share an article with you from the pages of #ecency.
A novel: "The Beast."
A Literary Prize: Planeta.
One author? No. Three writers who are one.

«The Beast», the Planeta Prize and Literary Ethics/Critical Article (ESP-ENG)
I've always heard that the Planeta Prize is one of the most important in the Spanish language. I've also heard that it's rigged. And finally, I came across this novel where three men—Jorge Díaz, Agustín Martínez, and Antonio Mercero—use the female pseudonym Carmen Mola and win the top prize.
The Beast is an effective, well-researched, but cold historical thriller. It has plenty of craft but lacks soul. In the end, the scandal is more interesting than the novel itself.
That said, I'll be fair.
The novel is set in Madrid in 1834. The city is ablaze with two simultaneous plagues: cholera, which kills thousands, and a mysterious beast that kidnaps and dismembers poor girls from El Rastro and its surroundings.
A starving dog plays with a girl's head in a downpour. An old woman screams: "The Beast will come for us all." A torso with a dislocated arm, a stump revealing the whiteness of the pelvic bone. There are no clean cuts; everything is violently ripped away.
The rain has washed away the blood, and barely a trace of the crime remains, except for that body that looks like a broken doll stained with mud.
The atmosphere of this novel is masterfully crafted. The squalid Madrid of shacks, shantytowns, and tile factories that flood every time it rains has an almost tangible presence.
The authors thoroughly researched the era: the cholera, the riots, the agonizing fear of a population clinging to superstitions as corpses pile up.
All three are television screenwriters, and it shows: the scenes are carefully measured, the cliffhangers appear precisely where they should, the pacing never falters. It could be an eight-episode Netflix series. And perhaps for that very reason, the novel never quite breathes.
Because it lacks what technique can create: soul. I read the excerpts and see Lucía, Tomás Aguirre, Dr. Albán, but I don't feel them. The descriptions are precise, but there's nothing beyond that. The violence is graphic, but it doesn't move you. There are entire pages that function like clockwork, and it's precisely this perfect mechanism that's the problem: there isn't a second when the machine stops, no crack through which the unexpected, the clumsy—in other words, the human—can seep.
Three men writing under women's names to sell more, to make the market think there's a female author of hard-hitting thrillers behind it all. I don't know, it doesn't appeal to me. Writers aren't meant to deceive the public.
What these three did isn't illegal, of course. It's marketing. But when the prize is presented as a great recognition of Spanish-language literature, and it turns out that the jury—Blecua, Eslava Galán, Gimferrer, Carmen Posadas, all of them—knew or didn't know, it doesn't matter, the gesture leaves a bitter aftertaste.
Especially because The Beast deals with murdered girls, dismembered bodies, violence against the most vulnerable. And its authors, three fathers, decided to sign their work as a dead woman (Carmen Mola was a fictional character, a certain Carmen who supposedly wrote anonymously because she was a teacher and didn't want any trouble).
Marketing devoured ethics. And literature was caught in the middle.

Is The Beast bad? No. It's competent. It's effective. You can read it in a weekend if you're not too demanding. But it's not memorable.
And when the Planeta Prize—the one I always heard was one of the most important in the Spanish language—awards around a million euros to a novel by three screenwriters who invent a writer to deceive the public, something's definitely brewing, as my grandmother used to say, stirring guava jam by the wood-burning stove.
The scandal, I insist, is better than the fiction in this novel. And that, to me, is shameful.
(Google Translation)
Cover Graphic Composition in Banner Maker.
© Marabuzal, 2026. Original Content. All rights reserved.
Interesante historia @marabuzal.
Qué sucediera en el barrio de mi nacimiento, aunque fuera algo más de un siglo antes del nacimiento de mi padre, me llama la atención y despierta curiosidad.
Que tres hombres tomen la identidad de una mujer viene a ser el colmo de la Doctora Corazón, el columnista de la revista femenina que todos los lectores creyeron que era mujer toda su vida.
Así que mi apreciado autor, esta bestia mola.
Ohhhh, que la historia roce el barrio de tu origen, aunque sea un siglo antes de tu padre, le da una dimensión casi mística: como si el pasado te hubiera estado esperando para contarte algo.
Me alegra que esta "bestia" te haya atrapado.
Gracias por compartir tu mirada única.
Hive es magia amigo @felixmarranz
Un abrazo.
Totalmente. La magia encuentra un espejo donde mirarse en la blockchain de #Hive.
Otro abrazo, buena suerte.
Your reply is upvoted by @topcomment; a manual curation service that rewards meaningful and engaging comments.
La humanidad es compleja querido @marabuzal, de pronto necesita creer en lo que no existe, en lo que no se ve y que genera temor. Es como una fuerza que impulsa a las malas vibras. Esto que nos cuentas sobre tres autores me recuerda tres niñas que hacian cosas tremendas y la madre de una dijo, una tiene la idea, otra la organiza y otra la ejecuta. Quizás uno solo no lo podía lograr y ya ves...
Un abrazo
Gracias por tu comentario, @iriswrite. Me alegra que el artículo te haya parecido interesante. El caso "Carmen Mola" da para reflexionar largamente, porque expone esa delgada línea entre la estrategia comercial y la honestidad con el lector. Al final, lo que más duele es que una novela con oficio se vea opacada por un escándalo que, como bien dices, termina siendo más memorable que la propia obra. Un abrazo. ✨💎
Mi estimado @marabuzal respeto profundamente la reseña que has escrito y la manera en que has expuesto tus criterios, pero no comparto del todo tu visión. Para mí la literatura funciona por el producto que uno tiene en la mano y que lee, lo que trasciende es la obra misma, no el ruido que la rodea. Todo lo que va más allá de la obra literaria —el marketing, los premios, los seudónimos, las polémicas— es incidental y perecedero. La rueda de la historia se encarga de poner cada cosa en su sitio, y lo que no tiene verdadera fuerza acaba en el olvido.
Estoy convencido de que muchos de los que hoy leen El Quijote, Hamlet o Fausto conocen poco o nada de sus autores, de sus circunstancias vitales o de las intrigas editoriales de su tiempo. Y sin embargo esas obras siguen vivas, porque lo que permanece es el texto, la experiencia de leerlo, la emoción que despierta. Con los premios pasa otro tanto: obras monumentales e imprescindibles para la historia de la literatura jamás recibieron un galardón ni reconocimiento alguno, y aun así se convirtieron en pilares de nuestra cultura.
Entiendo tu malestar con el caso de Carmen Mola y el Premio Planeta, y reconozco que el escándalo tiene su peso en la recepción inmediata. Pero creo que el arte verdadero, el arte real, no responde ni obedece a las leyes del marketing, se engaña al lector para que lea pero si la obra no lo convence... La trascendencia no se decide en el momento de la polémica, sino en el largo plazo, cuando los lectores vuelven a los libros y descubren si todavía dicen algo, si todavía conmueven, si todavía tienen sentido.
Por eso, aunque comparto tu análisis de la maquinaria editorial y de la estrategia de los autores, mi mirada se centra en la obra. La bestia podrá ser competente, eficaz, quizá no memorable para algunos, pero lo que decidirá su destino no es el escándalo ni el millón de euros, sino el tiempo y los lectores. Y es posible que trascienda, porque incluso las novelas que parecen hechas de oficio terminan siendo leídas como testimonio de una época, como retrato de un ambiente, como pieza de un mosaico mayor.
En definitiva, respeto muchísimo tus criterios, pero creo que la literatura se mide en la página, en la lectura, en lo que queda cuando todo lo demás se ha borrado. El marketing se disuelve, los premios se olvidan, las polémicas se apagan. Lo que permanece, si tiene alma, es la obra. Y la vida y la historia se encargan de poner cada cosa en su sitio justo, que muchas veces es el olvido, pero otras veces es la eternidad.
@topcomment
Agradezco tu comentario, estimado @psicologopoeta, pues toca la fibra más delicada de este debate: la diferencia entre lo legal (el pseudónimo compartido) y lo ético (la transparencia ante los lectores y el jurado).
Tal como señalo en el artículo, el problema no es únicamente que tres hombres hayan usado un nombre femenino. El problema es la instrumentalización de la identidad ficticia para obtener una ventaja en un mercado y en un premio de alto prestigio. Cuando el jurado (y el propio sello Planeta) promocionaron a Carmen Mola como una "profesora anónima que escribía en secreto", construyeron una narrativa de autenticidad que resultó ser un engaño.
No es que los autores no tengan derecho a escribir sobre ello, sino que el engaño erosiona la confianza en la promesa implícita de la ficción: que el autor, sea quien sea, asume la responsabilidad de su mirada.
En términos profesionales, el caso "Carmen Mola" sienta un precedente peligroso:
Vayamos por partes.
Para el lector: NEl gesto tiende a normalizar que el dato biográfico (edad, género, trayectoria) pueda ser una ficción comercial, no una verdad contractual.
Para el premio: El Planeta, que ya arrastraba sospechas de endogamia editorial, refuerza la percepción de que es un producto de marketing, no un reconocimiento literario independiente. Mal. Muy mal. La calidad ante todo, faltaba más.
Para la ética literaria: Se confunde el pseudónimo creativo (como los de los clásicos) con el personaje autorial creado para vender.
Vender. Ese el lastre.
La Bestia puede ser una novela eficaz, pero el escándalo supera a la ficción. Y eso es síntoma de que, efectivamente, "el marketing se comió a la ética".
Lo dejaste claro, @psicologopoeta: la literatura no necesita más capas de artificio fuera del texto; necesita más verdad dentro de él.
Ahí estamos absolutamente de acuerdo.
Gracias por la oportunidad de redondear las ideas acerca de este tema, que por cierto, no en vano lleva el título que lleva.
Un abrazo grande!!
Estimado @marabuzal, gracias por tu comentario porque enriquece mucho el debate y abre un ángulo delicado. Yo sigo manteniendo mi criterio inicial: lo verdaderamente trascendente es la obra literaria en sí misma.
Es cierto que alrededor de Carmen Mola se construyó una identidad ficticia, pero conviene recordar que ya había varias novelas publicadas bajo ese nombre antes de La Bestia. El pseudónimo no nació con el Premio Planeta, sino que era parte de un proyecto literario sostenido en el tiempo.
Lo demás —si fue un experimento literario como los heterónimos de Pessoa, una estrategia de legitimación como George Sand, o un motor comercial y mediático— entra en el terreno de las hipótesis. Incluso acusar a los autores de falta de ética o de engaño al público es conjetural: no hay ilegalidad, y el uso de pseudónimos tiene una larga tradición en la literatura, desde el Quijote apócrifo hasta las teorías sobre Shakespeare.
De hecho, las dudas sobre Shakespeare muestran cómo la autoría misma puede convertirse en mito cultural: algunos sostienen que el hombre de Stratford no fue el verdadero autor y atribuyen las obras a Bacon, al conde de Oxford o a Marlowe. Aunque el consenso académico lo rechaza, el debate persiste porque la figura del autor siempre ha sido un terreno abierto a interpretaciones.
En definitiva, lo fascinante de este caso es que nos recuerda que la autoría y el nombre no son solo etiquetas, sino parte del relato literario. Se pueden tejer hipótesis, pero no se puede dar nada por sentado. Y lo que permanece, lo que trasciende, es la obra misma.
Un abrazo grande, y gracias por la oportunidad de seguir redondeando ideas sobre un tema tan apasionante.
Esta publicación ha recibido el voto de Literatos, la comunidad de literatura en español en Hive y ha sido compartido en el blog de nuestra cuenta.
¿Quieres contribuir a engrandecer este proyecto? ¡Haz clic aquí y entérate cómo!
Agradecido por este detalle!
¡Felicitaciones!
Estás participando para optar a la mención especial que se efectuará el domingo 3 de mayo del 2026 a las 8:00 pm (hora de Venezuela), gracias a la cual el autor del artículo seleccionado recibirá la cantidad de 1 HIVE transferida a su cuenta.
¡También has recibido 1 ENTROKEN! El token del PROYECTO ENTROPÍA impulsado por la plataforma Steem-Engine.
1. Invierte en el PROYECTO ENTROPÍA y recibe ganancias semanalmente. Entra aquí para más información.
2. Contáctanos en Discord: https://discord.gg/hkCjFeb
3. Suscríbete a nuestra COMUNIDAD y apoya al trail de @Entropia y así podrás ganar recompensas de curación de forma automática. Entra aquí para más información sobre nuestro trail.
4. Visita nuestro canal de Youtube.
Atentamente
El equipo de curación del PROYECTO ENTROPÍA
Congratulations @marabuzal! You have completed the following achievement on the Hive blockchain And have been rewarded with New badge(s)
Your next target is to reach 6250 replies.
You can view your badges on your board and compare yourself to others in the Ranking
If you no longer want to receive notifications, reply to this comment with the word
STOPCheck out our last posts: