Minirelato: EL DESCANSO
(Edited)

Como era cotidiano, su descanso constaba de siete horas nocturnas. Se levantaba y tomaba las riendas de la cotidianidad con una sincronía maquinal. Así había acontecido por cuarenta y siete años de monótona y aburrida existencia. Aquella noche emprendió la senda de su descanso, como siempre, pero es imposible determinar en qué instante del recorrido nocturno la aguja detuvo su marcha. En cual segundo nefasto la manecilla hizo un alto en su transitar. Ha transcurrido tres mil años e ignora rotundamente que aún no ha despertado de aquel distante descanso de siete horas nocturnas.

Leo A.
Los Teques, 21 de octubre de 2015

El diseño de la portada se realizó en canva.com
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